| Aspectos
fisiológicos de la fibra dietética |
La ingesta de fibra
dietética desarrolla una serie de acciones a lo largo del aparato
digestivo humano. Los efectos fisiológicos más notables son los
siguientes:
1. Sobre el estómago
Determinados tipos de fibra, como los mucílagos y gomas, hacen más líquidos los sólidos y más viscosos los líquidos, retrasan la evacuación gástrica de líquidos y aceleran la de los sólidos1,2. Por lo general, demoran la evacuación, lo que supone una ventaja para determinados enfermos, por ejemplo, los que padecen úlcera duodenal, ya que aumenta el pH del duodeno al llegar el ácido bien mezclado y tamponado con los alimentos y la propia fibra.
Una comida rica en fibra es una comida más voluminosa que requiere una mayor masticación, lo que conlleva una mayor salivación y el consecuente aumento del pH. La fibra proporciona una mayor sensación de saciedad, provocada por el mayor volumen de los alimentos y por el retardo del vaciamiento gástrico.
La fibra dietética, sobre todo la soluble, se utiliza en
regímenes de adelgazamiento, no sólo para corregir el
estreñimiento, sino también porque en el
estómago forma geles y aumenta su volumen más de siete
veces, lo que se traduce en una sensación de saciedad y la consiguiente
reducción de la ingesta3.
La fibra dietética ejerce un efecto considerable sobre la función y la morfología a lo largo de todo el tracto gastrointestinal. Diversos estudios han sugerido que algunos de los componentes de la fibra promueven cambios morfológicos, por ejemplo, en el yeyuno. Así, una dieta exenta de fibra o suplementada con celulosa mantiene un patrón inmaduro de las vellosidades. Sin embargo, la adición de pectina produce los cambios de maduración habitual en la forma de las mismas. La adición de fibra a la dieta también produce cambios en la dimensión de las vellosidades.
Este efecto se ha demostrado en ratas cuando se alimentan con un suplemento de pectina durante cuatro semanas, al cabo de las cuales muestran un aumento tanto en longitud como en grosor, si se compara con otras alimentadas de forma similar, pero sin fibra4.
La fibra dietética, por sus propiedades imbibidoras, aumenta el volumen y la viscosidad del contenido intestinal. Los tipos de fibra con gran poder y rapidez de imbibición (cutículas de semillas de Plantago ovata, goma guar, pectinas) pueden influir de forma importante sobre los procesos de absorción y transporte a lo largo del intestino delgado. Por el contrario, las fibras con menor poder de imbibición desarrollan sus propiedades fisiológicas en los tramos terminales del tubo digestivo, es decir, en el colon.
Debido a su poder de captación de agua, determinados tipos de fibras solubles provocan un aumento de la viscosidad del contenido gástrico y un enlentecimiento de su evacuación. En el intestino delgado proximal, por el contrario, disminuye la viscosidad ya que el bolo alimenticio ha entrado en contacto con los jugos digestivos sufriendo la consecuente dilución y un aumento de la velocidad del tránsito. En las porciones más distales del intestino delgado vuelve a ser más lento el tránsito, ya que a lo largo del mismo se ha producido una importante absorción de nutrientes y líquido.
En resumen, el intestino delgado es el lugar donde se lleva a cabo la mayor parte de los procesos de digestión y, sobre todo, de absorción de los alimentos. La fibra, como hemos visto anteriormente, tiene la capacidad de fijar tanto sustancias orgánicas como inorgánicas; de esta manera, se evita, disminuye o retrasa su absorción por las vellosidades intestinales. Esta propiedad es particularmente interesante en el caso de la glucosa (con las fibras solubles) y del colesterol (con las fibras solubles y la lignina).
El transporte de los alimentos, desde su ingestión hasta alcanzar el colon, tiene una duración de aproximadamente de 6-8 horas; su permanencia en el colon puede ser de hasta 2-3 días. Aquí dominan los movimientos mezcladores (no propulsivos) que hacen posible un mayor aprovechamiento de los alimentos mediante un contacto intensivo con la mucosa intestinal. Las contracciones descoordinadas suponen una resistencia frente a las ondas propulsoras. Esta resistencia desaparece o disminuye considerablemente cuando se consigue un aumento del lumen colónico a través de la fibra. Por ello, la fibra acelera el tránsito al aumentar la masa fecal que, a su vez, estimula los movimientos de propulsión, siempre y cuando no sea digerida y pierda por tanto esta propiedad. Como consecuencia de esta aceleración del tránsito, la absorción de líquidos disminuye y las heces adquieren mayor volumen y una consistencia pastosa.

No hay que olvidar otros mecanismos propulsores donde está involucrada igualmente la fibra, como por ejemplo el gas, que dilatando el ciego actúa como una bomba de impulsión sobre la masa fecal, o la acción detergente de los ácidos grasos de cadena larga y los ácidos biliares secuestrados por la fibra dietética, especialmente la soluble, que son liberados en el colon tras su desintegración5.
Existen otros mecanismos menos ostensibles, pero bien documentados; así, se ha comprobado que el salvado basto tiene un efecto laxante superior al molido, independientemente de su mayor o menor fermentación bacteriana. Se sabe que esto se debe al efecto irritativo que las partículas ejercen sobre la mucosa del colon. Este efecto sorprendente se ha puesto de relieve al observar que el tránsito cólico se acelera administrando partículas inertes de plástico y, por tanto, sin capacidad de retener agua o fermentar6.
Si bien la fibra dietética es cuantitativamente un componente minoritario en la alimentación humana, su paso a través del estómago y el intestino delgado sin sufrir digestión ni absorción, explica que en el colon sea uno de los materiales más abundantes y pueda desarrollar los efectos fisiológicos siguientes:
Aumento del peso y disminución de la consistencia de las
heces.
Disminución del tiempo de tránsito intestinal.
Existe una relación inversa entre el peso de las heces y el tiempo de
tránsito, de manera que a mayor peso, menor tiempo de tránsito, y
viceversa.
Las fibras solubles, que son las que mayor volumen consiguen por
su gran capacidad de retención de agua, aumentan poco el peso de las
heces debido a que son fermentadas en el colon. Al ser destruida su estructura
por el ataque bacteriano, pierden su capacidad de retener agua. No obstante,
consiguen aumentar el peso de las heces, pero es a costa del mayor crecimiento
bacteriano que se produce en el colon.
Las fibras insolubles, por el
contrario, no pierden su capacidad de retener agua ya que son resistentes a la
fermentación bacteriana.
Disminución de la presión en el interior del colon.
Al aumentar el peso de las heces, la fibra consigue disminuir la
presión intraluminal, como se representa en la siguiente figura:
BIBLIOGRAFIA
1. Holt S, Heading RC, Cater DC y cols. Effect of
gel-forming fibre on gastric emptying and absorption of glucose and
paracetamol. Lancet 1979; 1: 636-641.
2. Meyer JH, Elashoff YGJ, Reedy T y
cols. Effects of viscosity and fluid outflow on posteibal gastric emptying of
solids. Am J Physiol 1986; 250: G161.
3. Maté J y cols. Fibra
dietética en medicina. Actualizaciones temáticas en
Gastroenterología. Jarpyo Editores y Laboratorios Madaus, 1996.
4.
Rojas Hidalgo E. La fibra dietética. In: Rojas Hidalgo E (eds.). Los
carbohidratos en nutrición humana. Madrid: Grupo Aula Médica,
1994: 130.
5. Read NW. Relationship between colonic transport and motility.
Pharmacology 1988; 36: 119-123.
6. Tomlin J, Read NW. Laxative effects of
undigestible plastic articles. Br Med J 1988; 197: 1175-1180.